Fisioterapia en pacientes con cáncer de mama: por qué el cribado temprano mejora la recuperación

El cáncer de mama continúa siendo uno de los tipos de cáncer más diagnosticados en mujeres a nivel mundial. Sin embargo, los avances médicos y la detección precoz han conseguido mejorar significativamente el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes. En Sabadell, el Parc Taulí ha impulsado campañas activas de cribado poblacional para mejorar la participación y asegurar diagnósticos en fases tempranas de la enfermedad. Aun así, según informa el Diari de Sabadell, 3 de cada 10 mujeres no acuden a su cita programada de cribado.

Detectar un cáncer de mama en etapas iniciales no solo mejora la tasa de supervivencia, sino que también facilita la recuperación funcional tras las intervenciones. Aquí es donde la fisioterapia oncológica juega un papel fundamental: desde prevenir complicaciones como el linfedema, hasta recuperar la movilidad del hombro y mejorar el estado emocional y físico de la paciente.

En este artículo, queremos explicarte por qué el cribado salva vidas y cómo la fisioterapia puede ayudarte —antes, durante y después del tratamiento oncológico— si te enfrentas a un diagnóstico de cáncer de mama.

El cribado temprano: clave para la salud física y funcional

El programa de cribado de cáncer de mama está diseñado para detectar lesiones antes de que aparezcan síntomas evidentes. Una detección temprana permite:

  • Aplicar tratamientos menos agresivos.
  • Evitar cirugías radicales.
  • Reducir complicaciones postoperatorias.
  • Acelerar la recuperación funcional.

A nivel fisioterapéutico, esto se traduce en que la paciente conserva mejor su movilidad, reduce el riesgo de linfedema y puede volver más rápidamente a su rutina diaria.

Por eso es tan importante que las mujeres de entre 50 y 69 años (grupo objetivo del cribado poblacional) acudan puntualmente a sus controles mamográficos. La fisioterapia también forma parte de este enfoque preventivo, ya que puede acompañar incluso desde antes del tratamiento.

¿Qué es la fisioterapia oncológica?

Es una rama especializada de la fisioterapia que acompaña a las personas con diagnóstico de cáncer durante todo su proceso: desde la preparación previa a la cirugía o tratamiento, hasta la recuperación funcional y emocional tras el alta médica.

En el caso específico del cáncer de mama, la fisioterapia ayuda a:

  • Recuperar la movilidad del hombro y la cintura escapular tras una cirugía (como mastectomía o lumpectomía).
  • Prevenir o tratar el linfedema (acumulación de líquido linfático en el brazo).
  • Disminuir el dolor postoperatorio y la rigidez.
  • Mejorar la resistencia física y la tolerancia al esfuerzo.
  • Acompañar en el manejo de la fatiga oncológica, una de las secuelas más comunes.
  • Brindar apoyo emocional y sensación de control corporal.

Complicaciones frecuentes tras el tratamiento del cáncer de mama

Algunas de las secuelas más habituales que tratamos en consulta tras la cirugía o radioterapia incluyen:

1. Linfedema

Se trata de la acumulación de líquido linfático en el brazo o mano del lado operado. Aparece por la extirpación de ganglios axilares o el daño a los vasos linfáticos durante el tratamiento.

La fisioterapia interviene con:

  • Drenaje linfático manual.
  • Vendajes o mangas de compresión.
  • Ejercicios específicos de movilidad y bombeo.
  • Educación para la autogestión del linfedema.

2. Pérdida de movilidad del hombro

La zona operada suele presentar limitaciones en el rango de movimiento, dolor al levantar el brazo o rigidez, especialmente si se ha realizado una reconstrucción.

Tratamientos comunes:

  • Movilización pasiva y activa del hombro.
  • Ejercicios de estiramiento progresivo.
  • Técnicas miofasciales.
  • Trabajo funcional para recuperar autonomía en actividades diarias.

3. Cicatriz dolorosa o adherida

Tras la cirugía, la cicatriz puede volverse hiperestésica (muy sensible), o adherirse a planos profundos, afectando el movimiento.

La fisioterapia aborda esto con:

  • Técnicas manuales de liberación de adherencias.
  • Masaje cicatricial.
  • Reeducación sensitiva si hay alteraciones nerviosas.

4. Fatiga crónica y pérdida de masa muscular

Muchos tratamientos oncológicos generan debilidad, cansancio constante y pérdida de tono muscular, lo que impacta en la movilidad y el estado emocional.

Desde fisioterapia proponemos:

  • Ejercicio terapéutico adaptado.
  • Reentrenamiento progresivo al esfuerzo.
  • Rutinas suaves para restablecer la funcionalidad sin agotamiento.
  • Técnicas respiratorias y relajación.

¿Cuándo empezar con fisioterapia?

Idealmente, el abordaje fisioterapéutico debe comenzar antes incluso de la cirugía o del tratamiento con quimioterapia. Esto permite preparar el cuerpo, prevenir rigideces y enseñar a la paciente ejercicios seguros para el postoperatorio.

Sin embargo, nunca es tarde para empezar. Incluso años después del tratamiento, la fisioterapia puede ser útil si persisten:

  • Molestias al mover el brazo.
  • Hinchazón en el brazo o mano.
  • Dolor residual en la zona quirúrgica.
  • Cansancio excesivo o falta de fuerza.
  • Cambios posturales o dificultades para vestirse.

Acompañamiento integral: más allá del tratamiento físico

Uno de los aspectos más valorados por nuestras pacientes es que la fisioterapia oncológica no se limita al tratamiento físico. También supone una red de apoyo emocional, un espacio donde sentirse escuchadas y acompañadas en el proceso de recuperación.

Trabajamos desde el respeto, la empatía y la personalización de cada caso, teniendo en cuenta no solo la historia médica, sino también los miedos, expectativas y limitaciones de cada persona.

La importancia de unir prevención y recuperación

Campañas como las del Parc Taulí de Sabadell insisten en la necesidad de acudir a los cribados de forma regular, porque el éxito del tratamiento no solo depende de la medicina, sino también de la detección precoz y del seguimiento funcional posterior.

La fisioterapia es el puente entre la intervención médica y la recuperación total, ayudando a que el cuerpo recupere su movilidad, reduzca el dolor y vuelva a sentirse propio.

Si has pasado por un diagnóstico de cáncer de mama, o estás en tratamiento y necesitas ayuda para recuperar la movilidad y prevenir complicaciones como el linfedema, en Fisioclinics Sabadell te ofrecemos fisioterapia oncológica especializada con acompañamiento personalizado. Porque sanar es también volver a moverse sin miedo, con confianza y bienestar.

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