Dolor en las articulaciones en invierno: por qué aumenta en enero y cómo aliviarlo en FisioClinics Sabadell

Enero en Sabadell es un mes lleno de vida. Tras las celebraciones navideñas, los primeros días del año continúan con actividades culturales y eventos familiares, como la popular Fira Reial, los talleres infantiles y el espectáculo “Somriu el Nadal” en la Plaça del Doctor Robert y en teatros locales, que atraen a familias y vecinos durante los primeros días de enero. Esta vitalidad —sumada a las bajas temperaturas típicas del invierno— puede hacer que muchas personas empiecen a notar dolor o rigidez en las articulaciones justo al volver de las vacaciones o al retomar sus actividades habituales. 

Aunque sentir molestias articulares cuando hace frío puede parecer algo “normal”, lo cierto es que hay razones fisiológicas y ambientales que explican por qué este dolor tiende a empeorar en invierno, y, sobre todo, qué puedes hacer al respecto desde la fisioterapia.

¿Por qué muchas personas sienten dolor articular en invierno?

Aunque la relación entre el frío y el dolor articular no está completamente definida por la ciencia, hay varias teorías y explicaciones plausibles que ayudan a comprender este fenómeno.

El frío contrae tejidos y reduce la circulación

Cuando las temperaturas bajan, los vasos sanguíneos tienden a estrecharse para conservar el calor central del cuerpo. Esto puede reducir el flujo sanguíneo hacia músculos, tendones y articulaciones, lo que disminuye la lubricación natural de estas estructuras y puede aumentar la sensación de rigidez y dolor al moverse. 

Además, el frío hace que los músculos y los tejidos conectivos se contraigan, repercutiendo en una menor flexibilidad y mayor tensión en las articulaciones, algo que muchas personas perciben especialmente al levantarse por la mañana o tras largos periodos de estar inactivos

Cambios de presión atmosférica y humedad

En invierno es habitual que se produzcan fluctuaciones en la presión barométrica y que suba la humedad ambiental. Estas variaciones pueden provocar que los tejidos que rodean las articulaciones se expandan ligeramente, aumentando la presión interna y potenciando la percepción del dolor en personas con sensibilidad articular (como quienes tienen artrosis o artritis).

Menor actividad física

Las jornadas más cortas y las bajas temperaturas suelen disminuir nuestra tendencia a movernos tanto como en otras épocas del año. Esta falta de movimiento favorece la rigidez —porque la actividad favorece la lubricación de las articulaciones y la salud muscular— y puede agravar las molestias. 

¿Quiénes notan más este aumento del dolor?

Si bien cualquier persona puede experimentar más molestias articulares en invierno, hay grupos más propensos a percibirlo con mayor intensidad:

  • Personas con artrosis o artritis reumatoide, debido a la inflamación crónica de las articulaciones.
  • Personas con antecedentes de lesiones articulares o cirugías previas que afecten rodillas, hombros o caderas. 
  • Personas sedentarias o que reducen aún más su actividad en invierno, lo que aumenta la rigidez y reduce la fuerza muscular que protege las articulaciones. 

Señales de alerta: ¿cuándo el dolor merece atención profesional?

No todo dolor articular es motivo de preocupación, pero sí conviene observar ciertos patrones que sugieren que podría requerir valoración y tratamiento profesional:

  • El dolor dificulta tus actividades diarias de forma persistente.
  • La articulación se siente hinchada, caliente o notablemente rígida tras reposo prolongado.
  • Se presenta limitación progresiva del movimiento.
  • El dolor no mejora tras unos días de autocuidado en casa.

Si observas cualquiera de estos signos, es momento de buscar ayuda especializada.

Cómo abordamos el dolor articular en FisioClinics Sabadell

En FisioClinics Sabadell, el dolor articular en invierno lo tratamos desde un enfoque integral y personalizado, que combina diferentes técnicas y estrategias con el objetivo de aliviar el dolor, mejorar la función y ayudarte a recuperar tu calidad de vida, incluso cuando hace frío.

Valoración exhaustiva de cada articulación

La primera sesión siempre incluye una evaluación detallada para comprender:

  • Dónde está el dolor y cuándo aparece.
  • Qué movimientos lo agravan o alivian.
  • Tu nivel de actividad física y estilo de vida.
  • Posturas o hábitos que puedan estar influyendo.

Esta valoración nos ayuda a diseñar un plan de tratamiento específico para ti.

Técnicas manuales para mejorar la movilidad

La terapia manual se utiliza para liberar tensiones musculares y mejorar la movilidad articular. Esto es especialmente útil cuando el dolor está asociado a muscularización tensa o restricciones de movimiento, algo frecuente en invierno. Estas técnicas ayudan a que las articulaciones se muevan con mayor suavidad y sin dolor.

Entrenamiento funcional adaptado

El ejercicio terapéutico guiado es una parte clave de la recuperación. A diferencia de ejercicios genéricos, los que proponemos están adaptados a tu condición física y color articular, favoreciendo:

  • La estabilidad muscular alrededor de las articulaciones.
  • La propriocepción y el control del movimiento.
  • La mejora gradual de la movilidad y fuerza sin dolor.

El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino dotarte de herramientas para mantener las articulaciones saludables durante todo el invierno y más allá.

Estrategias de frío/calor y hábitos de autocuidado

Técnicas como la aplicación adecuada de calor antes del movimiento pueden ayudar a “desbloquear” la rigidez articular. Igualmente, te enseñamos hábitos simples como:

  • Moverse de forma continua para mantener la lubricación de las articulaciones.
  • Vestirte en capas para proteger articulaciones expuestas al frío, especialmente si haces actividad al aire libre.
  • Incorporar pausas activas si realizas actividades sedentarias. 

Consejos prácticos para cuidar tus articulaciones en invierno

Mientras avanzas con tu plan de fisioterapia, hay pequeños cambios que puedes aplicar desde ya para aliviar molestias articulares y prevenir que vuelvan a aparecer:

  1.  Mantén una rutina de movilidad diaria: No importa si hace frío, mover suavemente las articulaciones por unos minutos cada día mantiene la lubricación y reduce la rigidez.
  2. Hidratación y alimentación antiinflamatoria: Beber suficiente agua y consumir alimentos ricos en antioxidantes y grasas saludables ayuda a la salud de las articulaciones.
  3. Abrígate bien al salir: El frío directo sobre las articulaciones puede aumentar la sensación de dolor. Utiliza ropa térmica si vas a estar mucho tiempo al aire libre.
  4. Evita períodos prolongados de inactividad: Levántate cada cierto tiempo para caminar y estirar suavemente, incluso dentro de casa.

Casos reales en Sabadell: dolor articular tras las fiestas

Muchas personas nos cuentan que justo después de disfrutar actividades como el Techno

Flamenco Winter Festival o pasear por los Jardins de l’Espai Cultura durante enero —eventos cada vez más populares en Sabadell— comienzan a notar molestias en rodillas o caderas al volver a la rutina diaria. Esto es un ejemplo de cómo el aumento de actividad sin un calentamiento adecuado o sin cuidado postural puede contribuir a un incremento de dolor articular en invierno.

Conclusión: el invierno no debe ser sinónimo de dolor

Es cierto que el frío ambiental y los cambios estacionales pueden influir en cómo se siente el dolor en tus articulaciones. Sin embargo, con un tratamiento fisioterapéutico específico, buenos hábitos de movimiento y estrategias adaptadas para el invierno, es posible disminuir significativamente la rigidez y el malestar articular.

No tienes que resignarte a aceptar que enero es un mes “de dolor” cada año. En FisioClinics Sabadell trabajamos contigo para que tus articulaciones se mantengan fuertes, flexibles y libres de dolor, incluso en los meses más fríos.

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