Mi trabajo empieza por una pregunta: ¿por qué ocurre? Antes de tratar, evalúo. Un diagnóstico diferencial riguroso me permite identificar el origen real del problema, descartar lo que no corresponde a fisioterapia y derivar al profesional adecuado cuando hace falta. Solo con un buen razonamiento clínico se puede tratar con seguridad y eficacia.
A partir de ahí, combino la terapia manual y osteopática con un enfoque activo basado en el control motor y el ejercicio terapéutico: no solo aliviar el dolor, sino recuperar cómo te mueves, ganar capacidad y reducir el riesgo de recaída. La educación es parte del tratamiento. Que entiendas qué te pasa y qué puedes hacer tú es lo que convierte una mejora puntual en un cambio duradero, sobre todo en procesos persistentes o cronificados, donde abordo el dolor desde una perspectiva biopsicosocial y basada en la evidencia.
Mi objetivo es que salgas de la consulta entendiendo tu problema y con herramientas para gestionarlo, no dependiendo de mí.


